Antes del encuentro feroz, por Rubén Sacchi

Rubén Sacchi leyó Antes del encuentro feroz, de Agustina María Bazterrica, y escribió estás líneas para su blog: Antes del encuentro feroz reúne cuentos voraces, no hay finales felices ni situaciones placenteras porque, si existen, proceden de hechos truculentos, tortuosos, pero que cierta esperanza, o quizás morbosidad, invitan a leer hasta el final”. Por acá les dejamos la reseña completa de un libro que no podemos parar de recomendar.

Es sábado. Pasada la medianoche me sumerjo en el libro de Bazterrica. A mi lado mi mujer, que bajo una lluvia torrencial participó en un homenaje a su compañera detenida-desaparecida Marie Anne Erize, revisa su postergado facebook. La oigo putear. La interrogo.En sus palabras se entremezclan el maltrato a un pobre potrillo -explotado y sin leyes laborales a las que apelar- con la reciente ley prohibitiva de las carreras de galgos. Yo estoy leyendo el cuento Sonido y una frase, por repetida, retumba en mi cabeza en toda su universalidad: “La maldad del ser humano no tiene límites”; y veo como ese pensamiento puede abarcar desde el accionar de un genocida hasta el maltrato animal. La historia, un pequeño compendio se subjetividad y paranoia, podría no ser más que eso, sin embargo, unas líneas hacia atrás, bajo el título Lobo, deja claro que “cada uno de nosotros es un lobo que, con una eternidad exquisita, devora al otro”. Toda una posición tomada.
Al igual que en su novela Matar a la niña, la autora apela a la fantasía como herramienta metafórica de la realidad, lo que resulta ser un buen artilugio para suavizar todo lo que de cruel la impregna.
El cuento corto, estilo del volumen, posee la particularidad de que, en ese breve espacio, se desarrolle todo el proceso narrativo y en esa misma característica radica su desafío, máxime si los textos están cargados de una buena dosis de dramatismo. Antes del encuentro feroz reúne cuentos voraces, no hay finales felices ni situaciones placenteras porque, si existen, proceden de hechos truculentos, tortuosos pero que cierta esperanza, o quizás morbosidad, invitan a leer hasta el final.